A Don Bocha, ¡gracias!

Por Alfredo Zaldúa (GIEFI – Nueva Palmira)
Debo agradecer al destino y a Terry (Wagner dos Santos) que me dio la oportunidad de conocer en persona a Don Héctor. Su nombre no me resultaba desconocido desde antes de ser parte de GIEFI, resultándome un nombre dentro de las estadísticas. Después ya dentro del grupo se me fue amplificando su figura.
Pero qué lindo, y no es que dudara de mis compañeros que quede claro, haberlo podido corroborar eso en persona, en vivo y en directo, para lo que me fue necesario más que dos horas y poco.
En diciembre de 2018, a poco de terminar el año recibo la llamada de Terry que me decía que Don Bocha estaba en Palmira y que me proponía programar encontrarnos con él para charlar un rato. Hasta ahí desconocía que su señora -radicada desde muchos años en Montevideo- era coterránea nuestra y el pasar las tradicionales fiestas los había traído por aquí.
Esa charla fue un miércoles por la noche y el viernes a la tardecita los tres estábamos en una mesa de la sede de Independiente, cerveza de por medio. Ya en el auto de Terry, en el trayecto que separa mi casa con la sede del mencionado club, descubrí con Don Sicco varios puntos en común aparte del fútbol. Yo tuve un tío, hermano de mi padre, que desde joven y hasta su fallecimiento residió en Fray Bentos donde formó su familia aunque con señora palmirense. Por ende y dado que Bocha era fraybentino lo conocía, lo primero que me preguntó por el apellido si yo era algo de él y cuando le respondí afirmativamente y le dije mi grado de parentezco, me demostró conocer bastante de mi familia.
La otra coincidencia compartida, lo mismo que me pasó cuando fuimos a lo de Raúl, la afición por el dibujo de lo que Don Sicco era profesor aparte de haber trabajado como escribiente en la Jefatura de Policía de Río Negro, eso sí: “Sin ponerme jamás el uniforme”, detalle que demandó nos contara algunas anécdotas.
Huelga aclarar su condición de investigador y reservorio estadístico del fútbol, con su archivo pero también haciendo gala de su prodigiosa memoria como lo pude comprobar ese día en que él con sus palabras volvió a correr jugando por Laureles y la selección fraybentina, además de también hacer replay de infinidad de partidos con él ya fuera del campo de juego, algunos históricos y otros que sin tanto valor emocional estaban presente por algún caso curioso.
Así, en esa brevedad de tiempo, ¿qué son dos horas compartiendo amistad o escuchando a una persona cargada de sabiduría? Hablando de fútbol y de la vida como la que a él le trajo lamentablemente el cáncer que un par de meses después le haría ganarnos de mano en la partida, pero del que no se aprovechaba para victimizarse ni mucho menos, sino que lo portaba como un hecho natural y sin dar muestra de que lo padecía sino era porque lo decía.
Lo dije más arriba de sus conocimientos históricos del fútbol, de su pasión por las estadísticas la que, aún en épocas de la computadora, él seguía atesorando en papel escribiéndolas con su máquina de escribir, esas dónde no vale el copie y pegue, el borre y empiece de nuevo sin que demande más que un clic, las que algunas puesta con su voz en nuestra rueda de tres me gratificó escucharlas pero sobre todo, y es lo que más valoro sin dejar de bien considerar su trabajo, que partían como cada tramo de la charla de un persona rebosante de bonhomía y perfil bajo, propio de los verdaderos sabios.
Después el regreso hacia la casa de la familia de su señora de la que él también era apreciada parte. En marzo, mientras miraba por tele la previa de un partido de Fray Bentos en el Liebig’s, el anuncio de que se haría un minuto de silencio en su memoria.
En ese momento me enteré de su adiós. Ahora, no hace tanto, otra invitación de Terry invitándome que lo acompañara hasta Young para llevar al Museo de Raúl parte del archivo de Don Bocha. Pero esa es otra historia más reciente y medianamente conocida.
Ahora sólo digo: GRACIAS DON BOCHA, GRACIAS TERRY, GRACIAS G.I.E.F.I.

Foto: Encuentro Nacional de GIEFI de 2018 en Young, al centro de azul Héctor Sicco y junto a él de camiseta a rayas Wagner «Terry» dos Santos.

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